A la edad de cinco años, Voltaire aprendió de memoria un poema donde un poeta infiel se burlaba de la Biblia.
La semilla sembrada en su mente infantil, germinó como cizaña y ha envenenado a varias generaciones.
Voltaire fue, sin duda, el ateo de más talento que el mundo ha conocido.
Escribió 250 publicaciones, la mayor parte de ellas contra el Cristianismo.
Es lógico pensar que un hombre tan inteligente debería permanecer fiel a sus convicciones a  la hora de la muerte, pero no fue así.
Su médico y enfermera testificaron que los días que precedieron a su muerte gritaba “!Oh, Cristo!.!Oh Jesucristo!”
“¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios”?

El resto solo Dios lo sabe.
Piensa.