Todos los humanos cuando nacemos traemos con nosotros una maleta con una etiqueta marcada con dos nombres- Vida – Muerte.
Nacemos para morir. Hace dos días en este país llamado España, ha gustado de la muerte una mujer aparentemente muy fuerte, ostentado la mayor parte de su vida poder, poder que en principio y según la mayoría de las crónicas siempre estuvo guiada por la ambición ¿Qué deja detrás de ella? Seguro se hablará todavía mucho sobre ella, que habrá opiniones para todos los gustos.
Mi opinión es constatar una vez más que lo único que se ha llevado Rita de este mundo es una simple sábana en el que ha sido envuelto su cuerpo  mortal sin más, que nada de lo que consiguió aquí le ha servido cuando se ha presentado ante el Juez eterno.
Cuan bueno sería para todos los que la han conocido y han compartido con creces su poder, reflexionaran que aquí nada es para siempre y por muchos herederos que se dejen aquí la única herencia que vale es la maleta que Dios nos dió para vivir y que ahora Rita ha tenido que abrir ante su Creador, la Palabra de Dios dice: “vuestras obras os seguirán” Jesús dejo escrito. “amarás a tu prójimo como a ti mismo” ¿Ha vivido Rita Barberá, amando a su prójimo? La respuesta ella ya la sabe.
‘No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos’
Mateo, 7:21