Cuando se rebajan las normas morales para acomodarlas a circunstancias que puedan favorecer al logro de algo que queremos, algo empieza a ir mal.
Cuando se pierde el respeto a los valores éticos el declive está servido.
No se quieren ver sus frutos pero estos siempre acaban dejando sus huellas negativas en las familias y éstas al ser el núcleo de la sociedad no son inocentes de los cambios sociales que se producen generación tras generación con lo cuál se vuelve a dar la razón a la palabra de Dios
” ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz!”