Nosotros los seguidores de Cristo, ( no los religiosos) no vivimos en esta tierra como turistas sin preocupación alguna. No andamos de vacaciones hacia el cielo. Somos soldados en terreno crudo y pagano. Alrededor nuestro se batalla furiosamente. El peligro es real, y el enemigo terrible. Cristo murió no solo para ganar la victoria sobre el pecado sino para equiparnos para esa pelea, para darnos la fuerza interna que necesitamos para resistirla. Por lo tanto…debemos armarnos con la fuerza que Cristo da para que nuestro propósito en la vida sea vivir como Él