Hay un himno evangélico precioso que dice a si “¿ Qué sería de mí si no me hubieras perdonado? ¿ Dónde estaría hoy si no me hubieras alcanzado?” Sería como un pájaro herido que se muere en el suelo; sería como un ciervo que brama por agua en el desierto”

” Si no fuera por tu gracia y por tu amor”
¿Has tenido alguna vez un pájaro herido en tus manos, sintiendo la impotencia por no poderlo ayudar?
¿ Te puedes imaginar al ciervo sediento, sin posibilidad de encontrar agua?
Son dos metáforas que nos quieren hacer pensar en la fragilidad de la condición humana sin Dios ¿Cuántas veces nos hemos enfrentado a situaciones de angustia en la que nos hemos sentido desamparados por no saber a quien acudir?
“Si no fuera por tu gracia y por tu amor”
Los que amamos a Jesús como a nuestro Señor y Salvador hemos experimentado muchas veces de su Gracia, esta Gracia gratuita misericordiosa que nos hace experimentar el amor guardador del Señor, esa restauración que llena de paz el corazón y cura tantas,  y tantas heridas que nos causa la vida, sin él no hay curación, hay parches aparentes pero nunca curación, sólo su gracia y su amor curan, consuelan