“Las cosas secretas pertenecen a Dios nuestro Señor, más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley” Dt,29:29
La ley dictada a Moisés como pacto de gracia y normas de conducta para el pueblo de Israel no ha perdido vigencia en su dimensión moral y espiritual para nosotros, porque la ley y la gracia van juntas: hay mucha gracia en la Ley y mucha ley en la gracia.
Pero lo importante de este verso es su contundencia en la soberanía divina. Siempre habrá cosas que no entenderemos, Dios es soberano y hace lo que quiere.
Nadie puede frustrar su voluntad y muchas veces no vamos a entender su providencia en medio de las circunstancias. Es en estos momentos cuando la fe sostendrá nuestra vida, la fe en Jesús es la que nos lleva a creer a pesar de las cosas no reveladas