Soy una maleta esperando en un gran escaparate a que alguien me lleve a un nuevo destino.
Sirvo para llenar de ilusión a los que depositan dentro de mi todo lo necesario para un viaje siempre interesante.
También es cierto que a nuestro regreso los devuelvo a la realidad, entonces me vacían me aparcan en el lugar más oscuro de la casa y me olvidan, no necesito nada más sólo descanso. maletas
Estoy agotada, si viajo en avión soy maltratada sin compasión, en barco me mareo dando tumbos con otras compañeras, en coche me ahogan. El tren es el mejor de los viajes aunque a veces te ponen otra igual encima.

Mi tiempo de uso será según mi dueño, poco, mucho, depende.
Conozco el final de mi viaje que será sin duda cualquier contenedor, el más cercano. Desde el contenedor me pasarán a la trituradora desapareceré y nadie se acordara de mí existencia, nadie me agradecerá el tiempo que fui útil y otra maleta me reenplazará.
Esta es la cuerda de la vida, estar para no estar, servir para desaparecer.