Los que recuerdan el cuento de la luciérnaga y la serpiente saben que la luciérnaga no forma parte de la cadena alimentaria de la serpiente, sin embargo está se  la quiere comer, no por el alimento en si sino porque le molesta su luz. “Vosotros sois la luz del mundo…” dice Jesús.
Los creyentes en Cristo que queremos vivir una vida consecuente con la fe puesta en él nos encontramos muchas veces con el rechazo de nuestro entorno cuando no estamos de acuerdo en ciertas formas que atentan la moral cristiana como la infidelidad, la mentira, el fraude, la homosexualidad… cuando levantamos nuestra voz nos convertimos en luciérnagas que hay que pisotear como sea.
Pero lo que no recuerda la serpiente es lo que le pronosticó Dios cuando influenció a la primera pareja en el paraíso ” Dios dijo a la serpiente: por cuanto esto hiciste, maldita serás entre…” Génesis 3:14
Jesucristo es el único que nos libra del pecado que hace parte de nuestro A.D.N.