Hay una diferencia muy grande entre la justicia bíblica y la justicia tal como la ve nuestra sociedad.
La ley en Éxodo 23:6-8 dice: “No pervertirás el derecho de tu hermano pobre”.
Aléjate de acusación falsa. No aceptarás soborno, porque el soborno ciega aún la vista clara y pervierte las palabras”
El profeta Amós denunciaba que los ricos y poderosos se habían hecho con los tribunales, y usaban la justicia para beneficiarse y enriquecerse”  profetizó (año 760 a.C.) denunció tres pecados: los ricos
explotaban económicamente a los pobres; acumulaban riquezas para si mismos, indiferentes ante la grave situación de los demás, y el sistema judicial ya no servía para proteger a los débiles.
Amós dice de forma clara que Dios no aceptará una adoración que no vaya acompañada de justicia. Amós 5:21 “Aborrezco, desprecio vuestras fiestas; tampoco me agradan vuestras fiestas solemnes. Es como decir que Dios no aguanta los shows religiosos.
Estaría bien que los políticos fraudulentos y ladrones se sentaran todos juntos alrededor de una mesa igual que hacen en aquella población tan bonita de Davos y meditaran en profundidad el libro del profeta Amós se dejaran llevar por la conciencia bíblica y el mundo seguro que mejoraría en tres meses
Oremos para que el Señor toque el corazón de tanto perverso. AMEN