¡Oh Dios y Señor! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti; que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, el Señor de los ejércitos es su nombre; grande en consejo, y magnífico en sus hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras. (Jeremías,32:17-18-19-)
Otro hombre supuestamente poderoso acaba de coger la silla del poder en uno de los países mas poderosos de esta planeta. Se abre una etapa de incertidumbre expectante, sea cual sea su proceder estará limitado por la propia vida y sus hechos pasaran a engrosar la lista de los vanidosos que pensándose ser casi un dios dejara un rastro que le seguirá ante el trono del  Rey de Reyes donde será juzgado como todos los mortales.
“Mas yo en ti confío, oh Señor”
” En tus manos están los tiempos”