La corrupción tiene figura de zorro, animal sutil, astuto, curiosamente el olor que desprende es fétido no se puede resistir, caza de noche cogiendo desprevenidos a otros animales mas confiados.
La figura es perfecta para describir al corrupto.
El corrupto es alguien que carece de conciencia le importa muy poco el daño que hace con su conducta con tal de salir beneficiado.
Casi siempre está “apuntado” a alguna religión ignorando que ninguna religión limpia al corrupto.
¿Qué gana el corrupto en este mundo? ¡posesiones! ¡poder! ¿pero por cuantos años?
No se detiene a pensar que como todo mortal se marchara de este mundo envuelto con una simple sábana como todo mortal.
En su soberbia no cree en Dios “Tu que decías en tu corazón, Subiré ‘al cielo, en lo alto, junto a las estrellas’ ‘dice el necio en su corazón; no hay Dios’
Pero si lo hay, el pecado trae su propia penitencia puesto que el corrupto no goza jamás de paz interior aparenta satisfacción pero es la insatisfacción que gobierna su vida por ello núnca tiene bastante.
Como siempre la Palabra de Dios nos hace reflexionar pues todo tiene un precio el cual todos pagaran cuando estén, estemos, en su presencia.
“Mas tu derribado eres hasta el lugar de los muertos en un abismo del que nadie te sacará y esto eternamente”
Isaías, 14:13—