La esperanza cristiana no es incierta como las esperanzas comunes y cotidianas que se apoyan en sistemas organizados por los hombres. Nuestra esperanza se apoya en Dios, quien no miente.
Por supuesto que no viviremos exentos de problemas, pensar que porque se crea en Dios los problemas desaparecerán es no ser realista, pero el creyente sabe que no está solo y que el amor de nuestro Dios nunca nos permitirá más de lo que podamos resistir
.
Que las familias con problemas busquen en la paz del Señor su voluntad.
“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones” Ro, 8