Ludopatía = enfermedad de las emociones. Este nombre se adjudica a las personas con adicción al juego. No es una novedad hablar de lo pernicioso que es estar atrapado en él, pero como todo en esta vida detrás de “enganches” como este, esta la perversidad de los intereses creados.
Para más perversidad hoy se ha puesto de moda en T.V. los juegos con apariencia de diversión inocente, cuando de inocente no tiene nada, son la explotación de la ilusión del que lo está pasando mal hacerle creer que puede ganar un dinerillo fácil, o bien el avaricioso que no tiene nunca bastante.
Sea cual sea el enfoque
que le den ¡todos mienten! cacarean transparencia y solo son estrategias  y juegos arreglados que nunca premian a nadie.
Lo peor de todo es que el perfil de los jugadores caseros (dato sacado de una estadística médica) cada vez son mas jóvenes que son inducidos al mundo nefasto de las apuestas.
Nuestra reflexión ante esta pandemia es; el no, es la elección más sabia, cambiar de canal, y sobre todo no dar ni datos personales ni números de cuenta.
Como creyentes pidamos a Dios que induzca a los gobiernos a declarar el juego como pernicioso informando un poco más de los desastres familiares que trae tamaña dependencia.
“Si haces bien ¿no serás aceptado? y sino haces bien el pecado está a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo”
Génesis 4:7